Caso Huawei: una oportunidad para el software libre

Si alguien pregunta por cómo el caso Huawei ha afectado a la industria, no hay una respuesta fácil más allá de que en la práctica Estados Unidos ha lanzado el equivalente a una bomba atómica en su guerra comercial con China y le ha tocado a Huawei por las razones que más adelante iré detallando. Para aquellas personas que no lo sepan, Huawei es sin lugar a dudas un gigante en el mercado de las comunicaciones. Las restricciones impuestas por Estados Unidos con su veto han dejado en shock a mercados y multinacionales como Intel o Google que han tenido que adaptarse rápido a las nuevas regulaciones del gobierno actual.

 

¿Qué ha sucedido?

Desde hace unos meses, la guerra comercial entre China y Estados Unidos ha ido escalando posiciones con una serie de acusaciones mutuas que evidencian un tenso momento. Como consecuencia, La Casa Blanca emitió la semana pasada una Orden Ejecutiva que declaraba una emergencia nacional con respecto a las amenazas tecnológicas que afectaban al despliegue de su red 5G, poniendo el foco sobre Huawei y delegando la autoridad al Secretario de Comercio para que "prohíba transacciones que supongan un riesgo inaceptable para la Seguridad Nacional". Por tanto, tras añadirse Huawei a la lista negra, queda prohibida la comercialización de sus productos en todo el país y ninguna empresa puede mantener colaboración comercial alguna en el presente con el gigante.

Según la Casa Blanca, Huawei habría estado recibiendo dinero procedente del Gobierno Chino para, supuestamente, dejar puertas traseras en sus productos sirviendo como herramientas de espionaje en un futuro. Acusación muy fuerte, pero de la que todavía no se ha visto prueba alguna y que ha tenido un impacto global en lo económico sin precedentes.

Pero Huawei no es solo un fabricante de componentes de telecomunicaciones, es el gigante por definición. El año pasado vendió más de 200 millones de nuevos teléfonos en todo el mundo. No poder adquirir sus productos o realizar acuerdos comerciales con la compañía bajo la amenaza de incumplir el “embargo comercial” establecido por Estados Unidos también pone en serios aprietos a empresas en otros países. A fin de cuentas, estamos hablamos de Huawei, que es como decir IBM en Asia o Telefónica en España. Sus productos están en todas partes y su influencia es notoria.

Por lo pronto, la consecuencia para Huawei es quedarse fuera de numerosos acuerdos comerciales viendo como proveedores de todo el mundo le niegan hardware -- Intel es el principal proveedor de componentes de la empresa china, mientras que Qualcomm le abastece de procesadores y módems con que equipa a sus dispositivos -- para fabricar sus productos, en especial sus teléfonos móviles. El duro golpe que supone que Google le niegue el acceso a Google Mobile Services, la plataforma que aglutina los servicios del gigante estadounidense como Google Play Store (la 'tienda' de aplicaciones), el cliente de correo electrónico Gmail, la aplicación de YouTube, el navegador Chrome para móvil y futuras actualizaciones del sistema operativo, Android parece condenar al gigante a una dura caída o al menos eso dicen todos.

 

La oportunidad

En cualquier caso, esta noticia sirve para poner de manifiesto como una excesiva dependencia tecnológica puede suponer un duro golpe a determinadas compañías en el momento que entra un nuevo actor —nada más y nada menos que la Casa Blanca— a imponer las normas del mercado. El caso de Google con Huawei es una clara muestra de ese peligro. No obstante, puede que todo este caos suponga a la larga una buena noticia para todos.

El pulso entre Huawei y la administración de norteamérica no es reciente. Tampoco la excesiva dependencia que Huawei mantenía con Google como proveedor tecnológico, a pesar de su estrecha colaboración. Estaba claro que se necesitaba un “plan B”. Así, los rumores sobre que Huawei estaba preparando un nuevo sistema operativo basado en código abierto han ido cobrando fuerza hasta que Huawei acaba de confirmar que se encuentra apurando los últimos detalles para su lanzamiento de forma universal en teléfonos móviles, tablets y computadoras personales.

Esto significa que existe la posibilidad de que la administración Trump haya errado en su estrategia. Si Huawei dice que ya tiene listo su sistema operativo, pronto veríamos una masiva migración de sus dispositivos a este sistema. A fin de cuentas, Android no es más que una implementación basada en el núcleo Linux y que cuenta con código con licencias Apache y GPL que permiten su adaptación y redistribución.

La experiencia nos dice que con la presentación de un nuevo sistema operativo, su éxito viene determinado en gran medida por el ecosistema de aplicaciones que pueda generarse a su alrededor para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Teniendo en cuenta el número de terminales que ya están en funcionamiento en todo el mundo, resulta difícil no hacer números para darnos cuenta de la oportunidad que significa esto para estudios de desarrollo de software. ¿Se inicia por tanto una nueva carrera para determinar quién es el rey de los sistemas operativos móviles? Es posible. Las cartas ya están echadas sobre la mesa.

En la actualidad, portar una aplicación Android desarrollada en Java al nuevo sistema operativo debería ser algo asumible por la mayoría de los desarrolladores independientes y estudios de software que distribuyen en la actualidad sus aplicaciones en la Play Store de Google. El hecho que Huawei planee lanzar el nuevo sistema de manera universal rompería la posición de mercado dominante que actualmente mantiene Android y añadiría nuevas reglas.

Como ocurre con Linux, al ser un sistema operativo libre cualquier fabricante podría tomar el testigo y liberar su propia versión manteniendo la compatibilidad con las aplicaciones existentes. Por lo pronto, todo esto suena demasiado bien y tendremos que estar atentos a la evolución de las noticias.

 

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